La reforma de una casa no termina con actualizar los revestimientos. Tampoco con cambiar puertas y ventanas ni adecuando la distribución de cara a maximizar el espacio disponible. Al contrario, después de todos estos pasos, todavía falta poner el broche final, que son aquellos detalles que hacen que una casa sea cómoda y agradable. El resultado final de la reforma se mide en cuestión de confort mediante muebles, iluminación y complementos.
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